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2009-03-24

La carne roja aumenta el riesgo de muerte

POR FIN LA CIENCIA ESTÁ PROBANDO LO QUE LOS VEGETARIANOS VIENEN AFIRMANDO DESDE HACE CIENTOS DE AÑOS:
QUE LA CARNE, MUCHO MÁS QUE UN ALIMENTO CRUENTO, ES UN GRAN VENENO.
ESTE ES UN GRAN DÍA PARA EL MOVIMIENTO VEG MUNDIAL, CIERTAMENTE...


Con todo, es interesante ver cómo, a pesar de la creciente evidencia, siguen tratando de justificar el consumo de carne... es tanto más fácil declararlo nocivo de una vez, y así salvar la vida de millones de personas por año!!! Y ni hablar del sufrimiento que se ahorraría a tantos animales...



BBC Mundo Ciencia

Carne roja
La carne roja puede ser alta en grasas saturadas.

Una nueva investigación científica asegura tener evidencia de que comer carne roja y procesada en exceso produce daños a la salud.

Los expertos afirman que la gente que consume altas cantidades de carne roja tiene un mayor riesgo de morir por diferentes causas en un período de diez años.

En comparación, un mayor consumo de carne blanca estuvo asociada en la investigación con una leve reducción del riesgo de muerte durante el mismo período.

Más de 500.000 personas tomaron parte en el estudio llevado a cabo en Estados Unidos, el cual fue publicado en Archives of Internal Medicine .

Se necesita una importante reducción en la ingesta total de carne
Doctor Barry Popkin, University of North Carolina, Chapel Hill

Los investigadores del National Cancer Institute de EE.UU., encontraron que aquellas personas cuyas dietas contenían las proporciones más altas de carne roja o procesada, en general tuvieron un mayor riesgo de desarrollar cáncer o enfermedades cardíacas que aquellos que ingirieron las cantidades más bajas.

Las personas que comieron más carne roja o procesada ingirieron aproximadamente 160 gramos de este tipo de carne diariamente.

Las que menos consumieron, comieron unos 25 gramos al día, es decir, aproximadamente una pequeña lonja de tocino.

En cambio, aquellos que ingirieron las proporciones más altas de carnes blancas presentaron un bajo riesgo de muerte y menores posibilidades de desarrollar cáncer o enfermedades coronarias.

Los investigadores calcularon que 11% de las muertes en hombres y 16% de las muertes en mujeres podrían prevenirse si las personas disminuyen su consumo de carne roja a los niveles de aquellos que se ubicaron en el grupo de menor ingesta de este tipo de alimentos.

Cáncer

Los científicos indicaron que los compuestos que causan el cáncer se forman durante la cocción de la carne a altas temperaturas.

La carne es la mayor fuente de grasas saturadas que han sido vinculadas al cáncer de mama y el colorrectal.

Además, la ingesta de bajas cantidades de carne ha sido asociada a la reducción de los factores de riesgo para desarrollar enfermedades coronarias, entre ellas la tensión arterial y los niveles de colesterol.

Carne roja
Nadie está diciendo que la gente debe evitar comer tocino y hamburguesas completamente; pero la evidencia (...) nos dice que reducir este tipo de alimentos puede disminuir el riesgo de morir de cáncer y de otras enfermedades
Ed Yong,Cancer Research UK

Los últimos estudios se suman a un creciente número de investigaciones que vinculan el alto consumo de carne roja y procesada a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades.

Estudios recientes en el Reino Unido encontraron que una de cada diez personas ha intentado reducir su consumo de carnes procesadas, como el tocino, debido a diferentes informes que vinculan este tipo de alimentos con el desarrollo de cáncer.

El doctor Barry Popkin de la University of North Carolina Chapel Hill , hizo hincapié en la misma publicación que comer carnes rojas también reporta beneficios para la salud.

Sin embargo, añadió que "se necesita una importante reducción en la ingesta total de carne, carne procesada, de las fuentes de alimentos animales altamente procesados y salados, y de las grasas saturadas".

El doctor Mark Wahlqvist, un experto en nutrición de la Universidad Monash en Australia, indicó que comer pequeñas cantidades de carnes rojas, unos 30 gramos al día, proporcionaban una buena fuente de nutrientes esenciales.

"Carne roja fresca y magra en estas cantidades tenderán a provocar más beneficios que daños a la salud", agregó.

Ed Young, de la organización de caridad Cancer Research UK , indicó que ahora dos amplios estudios han vinculado el consumo de grandes cantidades de carne roja o procesada a algunos tipos de cáncer.

"Nadie está diciendo que la gente debe evitar comer tocino y hamburguesas completamente; pero la evidencia de amplios estudios como éste nos dice que reducir este tipo de alimentos puede disminuir el riesgo de morir de cáncer y de otras enfermedades", indicó.



Se sabía que el consumo de grandes cantidades de carne roja podría aumentar los riesgos de padecer cáncer de colon.


El cáncer de colon y recto es el segundo cáncer más común.
Ahora, investigadores británicos parecen haber descubierto el mecanismo que provoca el riesgo de la enfermedad.

El equipo de científicos de la Unidad de Nutrición Humana Dunn en Cambridge y el Departamento de Química de la Universidad Abierta en Inglaterra cree que la carne roja daña el ADN del organismo y esto aumenta los riesgos de la enfermedad.

Tal como le dijo a BBC Mundo el doctor Alfredo Carrato, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, este estudio "es muy importante porque comprueba a nivel molecular, lo que ya se sabía en investigaciones epidemiológicas anteriores".

Evidencia molecular

El año pasado, el equipo de Dunn publicó los resultados de una investigación epidemiológica que mostraba que la carne roja y la procesada estaban asociadas con el aumento en el cáncer intestinal.

El estudio, el más amplio llevado a cabo hasta ahora, fue realizado con 500.000 personas durante más de 10 años.

Este demostró que la gente que comía regularmente más de dos porciones diarias de este tipo de carne tenían tres veces más posibilidades de desarrollar la enfermedad.

Las personas que comían menos de una porción a la semana no mostraron ese riesgo.

En la investigación más reciente, sin embargo, los científicos buscaron una correlación biológica o cambios fisiológicos que pudieran explicar los resultados del estudio epidemiológico previo.

Frutas y verduras
La mejor prevención del cáncer de colon es una dieta equilibrada con frutas y verduras.
Los investigadores obtuvieron células del revestimiento del colon de voluntarios sanos que consumían distintas dietas.

Descubrieron que los niveles de daño en el ADN de la gente cuya dieta era de carne roja eran más altos que los que tenían una dieta vegetariana.

Según el estudio, publicado en la revista Cancer Research, el daño del ADN se encontró específicamente en unas sustancias llamadas N-nitrosocompuestos.

Estos compuestos se forman en el intestino grueso después de comer carne roja.

Algunas pueden combinarse con el ADN y alterarlo de forma tal que tiene más probabilidades de sufrir cambios o mutaciones que aumentar la posibilidad del cáncer.

Según los investigadores, los resultados de esta investigación podrían ayudar a desarrollar un análisis más preciso para detectar esos cambios desde sus primeras etapas.

Incidencia

El cáncer de colon y recto es el segundo tipo de cáncer más frecuente en Occidente, después del de pulmón entre los hombres y el de mama entre las mujeres.

Y cada año hay cerca de un millón de casos más en todo el mundo.

Según el doctor Alfredo Carrato, "en varios estudios epidemiológicos se ha demostrado que la carne roja es un factor de riesgo de padecer cáncer de colon y recto por el alto número de cancerígenos que contiene".

Pero no se trata de dejar de consumir totalmente la carne roja, ya que ésta es una fuente rica de proteínas y hierro.

El problema, dice el especialista, cuando se ingieren grandes cantidades de este producto.

"Se necesita dosificarla y hacer un uso racional de la dieta ya que no es normal que alguien consuma dos porciones de carne roja al día", afirma Carrato.

"Se debe comer carne roja pero con moderación, junto con frutas y verduras, porque lo más importante para prevenir esta enfermedad es evitar el sobrepeso, tanto con la dieta como el ejercicio".

Se debe comer carne roja pero con moderación, junto con frutas y verduras, porque lo más importante para prevenir esta enfermedad es evitar el sobrepeso, tanto con la dieta como el ejercicio
Dr. Alfredo Carrato, Sociedad Española de Oncología Médica
Los especialistas subrayan también la importancia de la prevención precoz del cáncer de colon y recto.

"Esta enfermedad tiene una incidencia mayor conforme va aumentando la edad", dice Alfredo Carrato, "y a partir de los 50 años la curva de incidencia se dispara hacia arriba".

Por eso, el especialista recomienda que a partir de los 50 años la gente se someta a una coloscopía para detectar pólipos, o tumores benignos.

El cáncer de colon generalmente empieza siendo un pólipo benigno que no tiene ningún comportamiento invasivo y tarda años en transformarse en un cáncer de colon.

"De allí la importancia de someterse a un análisis de colon y recto para descubrir cualquier anomalía y evitar muchísimos problemas", concluye el experto".

2008-06-23

La vida evolutiva... cambia los genes!!!

Lo que sigue es histórico... la sensacional confirmación científica de algo que los yoguis siempre afirmaron: que es posible transformar profundamente el cuerpo.
¿Cuán profundamente? Pues... hasta el nivel genético.

Pensamos que este descubrimiento llevado adelante principalmente por el famoso Dr. Ornish (creador de la dieta que lleva su nombre) dará un gran impulso a la práctica del yoga, así como del vegetarianismo.
Los supuestos son sólo supuestos, y las afirmaciones son sólo afirmaciones hasta que su realidad es confirmada por la ciencia. Una vez confirmados, los hechos científicos toman una gran fuerza y se imponen mucho más fácilmente en la opinión pública. De ahí la importancia radical de este estudio.
Es de notar que la Dieta Ornish tiene muy pocas diferencias con la Dieta Evolutiva; además, comparten al Yoga, la caminata y la meditación como partes muy importantes de la dieta en sí. Por eso el título de este artículo; probablemente es la más importante confirmación científica de los beneficios de los cambios que proponemos en el blog de Dieta Evolutiva.

Dean Ornish M.D.

Nuevas investigaciones demuestran que la mejora de la dieta, la meditación y otras intervenciones no médicas pueden "apagar" el proceso de promoción de la enfermedad en hombres con cáncer de próstata.

    Aquí hay muy buenas noticias: sus genes no son su destino.

A principios de esta semana, mis colegas y yo publicamos el primer estudio que demuestra que el mejoramiento de la nutrición, técnicas de manejo del estrés, caminar, y el apoyo psicosocial cambiaron de hecho la expresión de más de 500 genes en hombres con las primeras etapas de cáncer de próstata. Este estudio se realizó en la entidad sin fines de lucro, Preventive Medicine Research Institute y la Universidad de California, San Francisco, en colaboración con el Dr Peter Carroll, el doctor Mark Magbanua, el doctor Chris Haqq, y otros.

En este estudio, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, hemos realizado un estudio de la expresión génica en las biopsias de 30 hombres que fueron diagnosticados con bajo riesgo de cáncer de próstata. Estos hombres habían decidido no someterse a los tratamientos convencionales como la cirugía, la radioterapia, quimioterapia o por razones no relacionadas con el estudio. Ellos tenían cáncer de próstata temprano de pequeño volumen, con antígeno específico prostático (PSA) estable y resultados de los scores de Gleason de seis o menos, lo que significa que sus tumores no eran agresivos.

Hicimos biopsia sus próstatas al comienzo del estudio y de nuevo tres meses más tarde, después de hacer cambios globales de estilo de vida. El hecho de que estos pacientes no tuvieran tratamientos convencionales durante este tiempo nos permitió evaluar los efectos de los cambios de estilo de vida en la expresión génica sin confusión con intervenciones como la cirugía, la radioterapia o quimioterapia.

Los cambios incluyeron una dieta a base de vegetales (principalmente frutas, verduras, legumbres, productos de soja, granos integrales y baja en carbohidratos refinados), ejercicio moderado (caminar 30 minutos por día), técnicas de manejo del estrés (yoga basado en estiramientos, técnicas de respiración, meditación, visualizaciones guiadas durante una hora por día), y participación semanal de una hora de duración en un grupo de apoyo. La dieta se complementó con soja, aceite de pescado (tres gramos/día), vitamina E (100 unidades/día), selenio (200 mg/día) y vitamina C (2 gramos/día). Estos cambios de estilo de vida se describen con más detalle en mi libro, "The Spectrum".

Después de tres meses, repetimos la biopsia y observamos los cambios en el tejido normal dentro de la próstata. Encontramos que muchos genes promotores de enfermedades (incluidos los relacionados con el cáncer, las enfermedades del corazón, y la inflamación) fueron reducidos en su actividad o "apagados", mientras que los genes protectores, preventores de la enfermedad fueron aumentados en su actividad o "encendidos." Por ejemplo, un conjunto de oncogenes promotores del cáncer, llamados RAS, fueron reducidos en su actividad en estos hombres. El gen Selectina E (que promueve la inflamación y es elevado en el cáncer de mama) fue reducido en su actividad. Otro gen que suprime la formación del tumor llamado SFRP fue aumentado en su actividad, reduciendo así el riesgo de cáncer. Estos genes son el objetivo de muchos medicamentos nuevos que se están desarrollando. Evidentemente, el cambio de estilo de vida es menos costoso, y los efectos secundarios son solamente buenos. El Dr. Craig Venter está realizando una investigación pionera, demostrando que una manera de cambiar los genes es sintetizar otros nuevos. Otra manera puede ser cambiar el estilo de vida.

La imagen proporciona una representación gráfica de algunos de los cambios en la expresión génica. Cada línea representa uno de los 31 genes que regulan el "tráfico intracelular de proteínas" que afecta cómo las células se comunican entre sí. El color verde representa los genes que son reducidos en su actividad ( "apagados") y el color rojo representa los genes que son aumentados en su actividad ( "encendidos"). Como se puede ver, hay mucho más genes verdes (apagados) en la parte derecha de la figura que en el lado izquierdo.

Durante los últimos 31 años, he dirigido una serie de estudios de investigación que demuestran que los cambios en el estilo de vida pueden producir una poderosa diferencia en nuestra salud y bienestar, y con qué rapidez estos cambios pueden ocurrir. Demostramos que un amplio cambio de estilo de vida puede parar o revertir la progresión de la enfermedad coronaria, diabetes, hipertensión, obesidad, hipercolesterolemia, y otras condiciones crónicas.

Hace dos años, junto con el Dr Carroll (Cátedra de Urología, UCSF) y otros que también colaboraron en el nuevo estudio de la expresión génica, publicamos el primer ensayo controlado aleatorizado que demuestra que estos cambios de estilo de vida pueden retardar, detener o incluso revertir la progresión del cáncer de próstata, y puede afectar asimismo al cáncer de mama. Cuando publicamos nuestros estudios anteriores, nosotros no entendíamos muchos de los mecanismos mediante los cuales estos cambios podrían haberse producido. Ahora, nuestro nuevo estudio está comenzando a darnos una idea de cuáles podrían ser algunos de estos mecanismos genéticos.

Debido a que observamos al tejido normal dentro de la próstata (en lugar de las células tumorales de próstata), es probable que nuestros resultados pueden generalizarse hasta más allá de los hombres con cáncer de próstata. Asimismo, las personas que están sanas pueden no tener la necesidad de hacer tales cambios intensivos y tendrán un espectro de opciones. Estamos todavía tratando de comprender el pleno significado de estos hallazgos - hemos planteado más preguntas de las que hemos respondido, y necesitamos estudios más grandes, a más largo plazo - pero ya es claro que uno puede ser capaz de alterar, a menos en cierta medida, la forma en que sus genes se expresan simplemente modificando su dieta y estilo de vida.

Me parece que este es un mensaje profundamente esperanzador. Muchas veces, oigo a gente decir, "Oh, yo tengo mal los genes, no hay nada que pueda hacer al respecto" - mostrando lo que yo llamo el nihilismo genético. Nuestros resultados (el primero en demostrar el efecto de los cambios de estilo de vida sobre cualquier tipo de genes de cáncer) puede ser un antídoto contra el nihilismo genéticos, y espero que motive a las personas para empezar a hacer sus propios cambios. En la mayoría de los casos, nuestros genes son sólo una predisposición, no están escritos en piedra. Y si tenemos una fuerte historia familiar de enfermedades como el cáncer de próstata, cáncer de mama o enfermedades del corazón - "malos genes" - entonces es posible que tengamos que hacer grandes cambios en el estilo de vida con el fin de ayudar a prevenir o incluso revertir las enfermedades crónicas. En viejo debate de siglos sobre la naturaleza vs. la nutrición, estamos aprendiendo que la nutrición afecta a la naturaleza tanto como la naturaleza afecta a la nutrición.

No todo está en nuestros genes.

2008-03-10

Estudio: carbohidratos refinados y enfermedades comunes

Un estudio reciente que analizó los hábitos alimentarios de casi 2.000.000 de personas, halló pruebas de que los alimentos de alto Indice Glicémico son perjudiciales para la salud. Desde un punto de vista evolutivo, esto es más que lógico, ya que los carbohidratos abundantes forman parte de la alimentación humana hace sólo algunos miles de años, siendo los carbohidratos refinados aún más recientes (cientos de años)
Este estudio pasa a alinearse entre la multitud de pequeños y grandes estudios que están señalando a los carbohidratos en general como uno de los mayores causantes de las enfermedades comunes, algo que puede sorprender a los macrobióticos pero que confirma con toda claridad los postulados de los viejos naturistas.


Los cereales refinados, juntos con otros alimentos "insospechables" hasta ahora, como las papas, figuran entre los nuevos culpables de enfermedades como el cáncer y la diabetes

Una dieta con carbohidratos refinados aumenta el riesgo de enfermedades comunes


Consumir alimentos que el cuerpo convierte rápidamente en glucosa en sangre - tales como cereales altamente procesados y la mayoría de los panes blancos - lleva a un mayor riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas, y algunos tipos de cáncer.


En el primer estudio mundial de este tipo, Los investigadores de la Universidad de Sydney han hallado evidencia concluyente de que las dietas con un alto GI (Glycemic Index - Indice Glicémico, una medida de cómo los diferentes alimentos afectan los niveles de glucosa en sangre) conducen a un aumento del riesgo de enfermedades comunes relacionados con el estilo de vida.


El estudio, realizado por Alan Barclay, Joanna McMillan Price, y el Professor Jennie Brand-Miller y sus colegas, hallaron que un alto nivel de glucosa en sangre conduce a un alto riesgo de diabetes tipo 2 y a las enfermedades cardíacas, y también está relacionado con piedras en la vesículas y algunos tipos de cáncer.


En el estudio, publicado en la última edición del American Journal of Clinical Nutrition, Barclay y sus colegas revisaron las dietas de cerca de dos millones (1.950.198) hombres y mujeres saludables en todo el mundo, en un análisis sistemático de 37 estudios claves.


"El mensaje clave de este estudio," dijo el autor líder Alan Barclay, "es que el GI de su dieta es un poderoso predictor del riesgo de enfermedades. La abuela tenía razón; tú eres lo que comes."


A causa de que el GI califica los carbohidratos de acuerdo a su efecto en los niveles de glucosa (azúcar) sanguínea, Barclay dijo que no es sorprendente hallar un nexo entre dietas con alto GI y la diabetes. "Si usted tiene constantemente alta la glucosa (azúcar) sanguínea y los niveles de de insulina, debido a una dieta de alto GI, usted puede 'inutilizar' literalmente su páncreas con el tiempo. Eventualmente eso puede conducir a la diabetes tipo 2, a una edad más avanzada."


El está más sorprendido por la "fuerte relación" entre el GI y algunas de las otras enfermedades comunes. "Hay buena evidencia de los estudios que han sido hechos que las dietaas con altos GI están asimismo relacionados con el cáncer. Esto es porque los picos constantes de la glucosa sanguínea que causan que el cuerpo libere más insulina, también aumentan una substancia llamada 'factor de crecimiento similar a la insulina tipo I ' (IGF-1).


Estas dos hormonas aumentan el crecimiento celular y disminuyen la muerte celular, y han demostrado aumentar el riesgo de desarrollar cáncer.


Otras investigaciones muestran que una dieta de alto GI tiende a reducir los niveles del "buen" colesterol HDL y aumenta los niveles de triglicéridos; malas noticias para las enfermedades cardiovasculares. Y las personas con bajo colesterol HDL y altos niveles de triglicéridos son más propensos a tener piedras en la vesícula. Hasta ahora, la gente ha considerado a las grasas y la sal, pero no los carbohidratos, como los mayores contribuyentes de la enfermedad cardíaca.


"Los alimentos con bajo GI son beneficiosos para todos - ellos pueden mantener la sensación de saciedad por más tiempo, ayudan a mantener un peso saludable, y ofrecen a uno y a su cerebro mayor energía consistente a través del día. Ellos también tienen un efecto mayor sobre la posibilidad de desarrollar o no problemas de salud."


El estudio fue publicado en la última edición de American Journal of Clinical Nutrition, de Marzo.


El Indice Glicémico explicado


Alimentos con alto GI son los carbohidratos (azúcares o féculas) que se degradan rápidamente durante la digestión, causando que los niveles de azúcar en sangre aumenten rápidamente, y que permanezcan altos por más tiempo. Los ejemplos incluyen a la mayoría de los cereales del desayuno, panes refinados, arroz de grano corto, papas, y la mayoría de los bizcochos y galletas.


Los alimentos con bajo GI son carbohidratos que se degradan lentamente durante la digestión, liberando la glucosa gradualmente en el torrente sanguíneo. Algunos ejemplos son los panes de grano, muesli natural, y la mayoría de las frutas frescas, y algunos vegetales feculentos.

2007-08-17

Estudio: Dieta Occidental y Cancer de Colon

Ranking: 20%
Este estudio clínico confirma lo antinatural de la así llamada "Dieta Occidental", causante de tantas enfermedades debido a su alto contenido de carnes, cereales procesados y azúcares, entre otros.
En el siguiente artículo los datos que relacionan estos alimentos y el cáncer de colon son más que contundentes.


Recurrencia del cáncer de colon:
Es lo que uno no come lo que importa

Comer menos de la "Dieta Occidental"
(carnes y postres) puede prevenir tanto la primera aparición como su regreso

Enfoque de Leslie Beck
LESLIE BECK

Agosto 15, 2007

Es una advertencia dietética que sabemos que puede
prevenir el cáncer de colon: Coma menos carne y menos
grasas, y evite los postres azucarados.

De acuerdo a un estudio publicado hoy en Journal of the
American Medical Association, también advierte que puede
evitar la recurrencia del cáncer.

El cáncer colorrectal es la segunda causa principal de
muerte por cáncer entre los canadienses. Mientras muchos
estudios han explorado el nexo entre los alimentos y la prevención
del cáncer de colon, muy pocos han evaluado el impacto de
la dieta sobre la recurrencia y supervivencia del cáncer de
colon.

En el estudio, los investigadores del Dana-Farber Cancer
Institute, de Boston, examinaron la influencia de ciertos patrones
alimentarios en la recurrencia de cáncer de colon en 1.009
pacientes diagnosticados con cáncer de colon en la etapa
III (cáncer presente en el colon y los nodos linfáticos)

Los participantes fueron elegidos en un estudio clínico
que investigaba la quimioterapia post operativa en adición
a otro tratamiento.

Los investigadores examinaron el impacto de dos patrones
dietarios en la recurrencia y supervivencia del cáncer: una
dieta "Occidental", con alta ingesta de carnes rojas y
procesadas, dulces, comidas grasas y granos refinados, y una dieta
"prudente", con más frutas, vegetales, legumbres,
pescado, aves de corral y granos enteros.

Los pacientes reportaron su ingesta de comidas durante la
quimioterapia post operativa y durante seis meses después,
y entonces se les hizo un seguimiento por recurrencia de cáncer
por 5,3 años.

Entre aquellos que adhirieron a un patrón de
alimentación Occidental, los pacientes con mayor consumo de
esa clase de alimentos tuvieron tres veces más probabilidad
de que su cáncer regrese o de morir, respecto a aquellos
que comieron menos de esos alimentos.

En contraste, el patrón prudente de alimentación
no estuvo relacionado significativamente a la recurrencia del
cáncer o supervivencia.

Estos descubrimientos sugieren que en cuanto a mejorar la
supervivencia del cáncer de colon se refiere, lo que uno no
come es que realmente importa. Reducir el consumo de carnes rojas,
comidas grasas, postres azucarados y granos refinados es un paso
adicional que los pacientes de cáncer de colon pueden tomar
para mejorar sus resultados.

No es aumentar la ingesta de frutas y vegetales lo que hace la
diferencia, sino comer menos de las así llamadas "comidas
Occidentales".

Los investigadores hacen hipótesis acerca de que,
siguiendo a la cirugía de cáncer de colon en etapa
III, la ingesta de la combinación típica de
alimentos de la Dieta Occidental puede permitir que residuos
microscópicos de cáncer proliferen y se esparzan.

Estudios previos han ligado a la Dieta Occidental con un mayor
riesgo de desarrollar cáncer de colon en primer lugar. Los
científicos sospechan que algunos alimentos o componentes
de alimentos pueden actuar en conjunto para aumentar ese riesgo.
Los patrones dietarios occidentales han sido ligados con mayores
niveles de insulina y compuestos inflamatorios en el cuerpo,
factores que pueden aumentar el crecimiento del tumor.

Los estudios que se han focalizado en ciertos alimentos o
nutrientes en particular sugieren que la carne roja, carne
procesada, grasa animal, alimentos azucarados, granos refinados y
el alcohol aumentan el riesgo de cáncer de colon, mientras
que los granos integrales, calcio, vitamina D y ácido
fólico disminuyen el riesgo.

La dieta no es el único factor. El ejercicio regular ha
demostrado reducir el riesgo de cáncer de colon en un 30 al
40% Se piensa que lo hace por disminuir los niveles de insulina y
de ciertas hormonas que pueden promover el crecimiento del cáncer.

La investigación también sugiere que la actividad
regular - el equivalente de caminar de 3 a 5 km/h durante seis o
más días por semana - puede disminuir a la mitad el
riesgo de morir por cáncer de colon.

Leslie Beck, de Toronto,
dietista de la Medcan Clinic, está en CTV's Canada AM todos los miércoles.


Reduciendo el riesgo inicial

De acuerdo a los reportes de las Estadísticas
Canadienses del Cáncer 2007, 20.800 personas serán
diagnosticadas con cáncer colorrectal este año.
Mientras que pocos estudios se han fijado en la dieta y la
recurrencia del cáncer de colon, se sabe más sobre
las comidas que pueden reducir el riesgo de desarrollar
inicialmente la enfermedad. Las siguientes estrategias pueden
ayudar.

Disminuya la carne
Muchos estudios demuestran que las personas que comen más
carnes rojas (vacuna, ovina, porcina, caprina) y/o carnes
procesadas (carnes enlatadas, jamón, salchichas, embutidos)
tienen más probabilidad de tener cáncer de colon que
aquellos que ingieren esos alimentos sólo de vez en cuando.

Si se ingieren carnes rojas, limite su ingesta a menos de 90
gramos por día. Elija pescado, pollo, pavo, legumbres, tofu
y derivados de soja más a menudo.

Disminuya las comidas grasas
Los estudios sugieren que a más grasa animal (saturada)
consumida por las personas, más probabilidad de que ellos
contraigan cáncer de colon. Las comidas grasas pueden
inducir el cáncer por el aumento de la secreción de
ácidos tóxicos de la bilis en el colon, y por la
estimulación de la producción de insulina.

Limite su ingesta de helados, quesos, postres muy dulces y
alimentos muy fritos. Elija productos lácteos desgrasados y
use poco untables con alto contenido de grasa, como manteca y
quesos cremosos, si es que lo hace.

Reduzca el alcohol
En un estudio con más de 45.000 hombres profesionales de
la salud, tomar más de dos bebidas alcohólicas por
día duplicó el riesgo de cáncer de colon.
Basado en ésos y otros descubrimientos similares, los
expertos en cáncer advierten a los bebedores que limiten su
ingesta de alcohol a siete bebidas por semana para las mujeres y a nueve para los hombres.

El alcohol puede estimular el crecimiento de células de
cáncer de colon, activar substancias causantes de cáncer
y puede ayudar a transformar pólipos en cáncer. El
alcohol también interfiere con la utilización de
folatos que hace el cuerpo, una vitamina B necesaria para la
reparación del DNA en las células. Si usted bebe,
aumente su ingesta de alimentos ricos en folatos tales como
espinaca, lentejas, espárragos, paltas y naranjas.

Coma más granos enteros
La relación entre una dieta alta en fibras y el cáncer
de colon permanece oscura, pero la evidencia sugiere que comer más granos enteros disminuye el riesgo. Granos enteros como la cebada, arroz integral, avena, trigo integral, centeno integral y la
quinoa contienen un "paquete" de nutrientes y
fitoquímicos que se piensa que funcionan juntos
resguardando del cáncer. Al menos la mitad de las porciones
diarias de granos deberían ser integrales.

Leslie Beck

2007-08-02

Adiccion a la Cafeina - Parte 2 - Efectos Secundarios

Ranking: 10%
Las substancias para las cuales no tenemos una buena respuesta evolutiva son naturalmente rechazadas por nosotros, excepto si los disfrazamos, y de esa manera, los ingerimos en grandes cantidades.
En ese caso podemos desarrollar un estado anormal conocido como adicción.
El siguiente artículo tiene una buena lista de los problemas que pueden acarrearnos la adicción al café.


La droga favorita de América crece justo aquí, en la costa Kona.
De hecho, es el único lugar en los Estados Unidos donde crece. Así que no es pakalolo, alcohol o tabaco. Ya debe de haber adivinado. Es correcto. Café Kona. Más de la mitad de la población de los Estados Unidos bebe al menos dos tazas de café al día. El 25% de los bebedores de café consume cerca de cinco tazas diariamente, y otro 25% bebe diez o más tazas al día.
El café no es solamente una bebida, es una droga. Cientos de miles de ciudadanos respetuosos de la ley están adictos físicamente al café. Pero relájese. El artículo no es para persuadirlo a usted de que abandone el café. Tiene la intención de ayudarlo a concientizar de cómo el café lo afecta, cómo puede dañar su salud. Luego de leer esto, algunos de ustedes puede que continúen con sus hábitos de tomar café. Otros, sin embargo, pueden decidir hacer cambios y moverse desde la adicción a la elección consciente al determinar su consumo de café.
Si usted es un adicto al café, yo lo entiendo muy bien. Huele tan rico, sabe tan bien, y le da tal empuje! Al menos por un tiempo. Sé que es difícil abandonarlo, y puede que usted no desee eso. Pero puede que sí en el futuro. O quizás usted prefiera moderar su uso y al menos no beberlo habitualmente. Es la cafeína en el café lo que lo hace adictivo, y lo que cuenta en la mayor parte de los efectos adversos conocidos del café. Sin embargo, hay miles de otros químicos en el café. La cafeína es un carcinógeno, pero el café contiene numerosos más, creados por las altas temperaturas del tostado, tales como la creosota, piridina, alquitranes e hidrocarbonos policíclicos aromáticos. Más oscuro la tostadura, mayor el daño potencial. Los estudios que ligan el consumo de café con el cáncer son conflictivos e inconclusos en este punto, pero existe la sugerencia de que hay mayor incidencia de cáncer de páncreas, ovarios, vejiga, y riñones, entre los bebedores de café.
La cafeína aumenta los niveles de adrenalina y un consumo fuerte de café puede llevar a un estado de agotamiento de las glándulas adrenales, donde las glándulas adrenales no son más capaces de responder adecuadamente al estrés liberando más adrenalina. La insuficiencia adrenal puede llevar a un montón de otros problemas, incluyendo una respuesta inmune debilitada, ansiedad y ataques de pánico. La cafeína también interfiere con la adenosina, un químico cerebral que normalmente tiene un efecto calmante, y eleva el nivel de lactatos, un bioquímico conocido por producir ataques de pánico.

La cafeína también aumenta la producción de la hormona adrenal cortisol, otra hormona del estrés. El Cortisol causa que los vasos sanguíneos se estrechen, y que el corazón lata más fuerte, lo cual lleva a una alta presión arterial. Los estudios han demostrado que el café parece empeorar los síntomas de las personas con alta presión arterial, y puede anular el efecto de los medicamentos para la presión alta, haciendo inútiles a los fármacos caros.
Algunos medicamentos para el resfrío y para los senos nasales contienen fenilpropanolamina y efedrina, que pueden aumentar la presión sanguínea hasta el punto de causar ataques en animales de laboratorio. Tomar café luego de utilizar estos medicamentos puede aumentar la presión sanguínea aún más, y aumentar significativamente el riesgo de un ataque.
El café debe evitarse absolutamente durante el embarazo y el amamantamiento. Los fetos y recién nacidos no pueden metabolizar la cafeína en sus hígados, así que permanece en sus cuerpos hasta cuatro días, estimulando sus sistemas nerviosos todo ese tiempo, causando irritabilidad y dificultad para dormir. Estudios en animales han ligado altos niveles de cafeína en sangre con el nacimiento prematuro, complicaciones en el parto, bajo peso al nacer y defectos de nacimiento. Estudios en humanos han hallado un aumento en el porcentaje de abortos espontáneos, muerte del feto, partos de nalgas y bajo peso al nacer. Las mujeres embarazadas tardan tres veces más en metabolizar la cafeína que las mujeres no embarazadas.
La investigación también indica que las mujeres que toman más de una taza de café al día reducen su posibilidad de concebir en un 50% y los hombres que toman dos o tres tazas de café al día tienen una incidencia mayor de espermas anormalmente formadas. Asimismo, tomar cinco tazas al día parece hacer más lentos a los espermatozoides.
Muchos estudios han ligado el consumo de cafeína a una mayor incidencia de síntomas de Síndrome Premenstrual, incluyendo tensión, irritabilidad, ansiedad, fatiga, perturbaciones del sueño y sensibilidad de los senos. La investigación sobre si disminuyendo el café reduce o elimina los nódulos y el dolor de mamas fibrocísticas, ha hallado que usualmente lo logra. Algunos de los componentes del café tienen un efecto moderado similar al estrógeno en el cuerpo. Como el estrógeno es responsable por el síndrome premenstrual y la sensibilidad de seno, esto puede ser una razón de por qué el café agrava esas afecciones. La cafeína, las grasas y ácidos del café irritan la superficie estomacal, lo que puede causar una producción excesiva del ácido estomacal, y conducir a una variedad de desórdenes digestivos. El descafeinado también produce un aumento similar del ácido estomacal. Estudios han demostrado un nexo definido entre beber café y las úlceras. Algunos fármacos anti úlcera, como cimetidina (Tagament) disminuyen la velocidad en que el cuerpo metaboliza la cafeína. Así que no solamente el café aumenta el ácido, sino que los fármacos extienden los efectos de la cafeína manteniéndolo en circulación por más tiempo. El café afecta el esfínter esofágico inferior, y por lo tanto, contribuye al reflujo del ácido estomacal en la garganta (ardor de estómago)
Estudios han demostrado que beber café causa una pérdida significativa de muchas vitaminas y minerales, incluyendo vitaminas B y C, calcio, hierro, y zinc. El café, incluyendo el descafeinado, contiene cantidades significativas de vitamina K que es un factor importante para la coagulación sanguínea. Las personas con alto riesgo de coágulos sanguíneos, derrames, y ataques al corazón, deben evitar el café y el café descafeinado por esta razón.
Casi no hace falta decir que el café disminuye la calidad del sueño y es una de las causas principales de las perturbaciones del sueño. Los bebedores de café están más adormilados y atontados que los no bebedores de café al despertar por la mañana, haciendo que ellos dependan del café para comenzar a moverse. El atontamiento puede ser el resultado del síndrome de abstinencia del café durante la noche, o que el beber café evite que duerman bien en primer lugar, o ambos!
Una dosis homeopática del café, conocido como Coffea, es un remedio efectivo para el insomnio.
La excesiva ingestión de café también exacerbará los síntomas del síndrome de abstinencia del tabaco, y hacer que sea más fácil fallar en dejar de fumar. Abandonar el café abruptamente puede causar dolores de cabeza de moderado a graves, así como náusea, ansiedad, fatiga y depresión, durante varios días. Un método para evitar esto es disminuir gradualmente la cantidad de café que se bebe en un 50% cada día. Otra vía es mantener el número usual de tazas y aumentar gradualmente la cantidad de descafeinado hasta alcanzar el 100% Eventualmente uno se sentirá más despierto y con mayor nivel de energía a través del día que cuando tomaba café. Unas pocas semanas luego de abandonarlo, la mayoría de las personas se da cuenta de que se sienten mucho mejor sin el hábito del café. Entonces la mayoría puede disfrutar de una taza de café ocasionalmente cuando un empujón es realmente necesario, sin disparar la recurrencia de la ansiedad que uno siente cuando se consume regularmente.

2007-07-21

Cancer y alimentos evolutivos y no evolutivos: una lección de proporciones

Ranking: 30%
Confirma el papel de la dieta sobre la aparición y recaída del cáncer, muy lógico desde el punto de vista de la Dieta Evolutiva. Las conclusiones finales son que nuestro organismo es sumamente hábil en aprovechar lo bueno de nuestros alimentos evolutivos, y sumamente débil para soportar los efectos de los alimentos no evolutivos. Asimismo, indica que la alimentación por sí sola no es suficiente para producir un estado de salud total.


Recientemente aparecieron dos llamativas noticias sobre la relación entre alimentos y cáncer. La primera sobre el descubrimiento de que la dieta "occidental", que se caracteriza por ingredientes de carne y dulce, puede implicar un mayor riesgo de sufrir cáncer de mama, según un estudio publicado el 11 de julio de 2007 por la revista Cancer Epidemiology.
La segunda es que una dieta intensiva en frutas, vegetales y fibra no previene la recaída del cáncer de mama, aunque puede reducir dramáticamente la probabilidad de su aparición mientras aporta beneficios adicionales a la salud, según un estudio divulgado en Estados Unidos.
Estas dos noticias, miradas desde la perspectiva de la Dieta Evolutiva, tienen un profundo sentido, y nos hablan del papel de las proporciones según la evolución del cuerpo humano.

Veamos el primer estudio, sobre el aumento del cáncer entre las mujeres que consumen más carne y dulces:



Una investigación señaló que la amenaza de una reaparición del cáncer de mamas fue evidente cuando se comparó la dieta "occidental" con la de mujeres asiáticas que consumen soja y verduras en mayor cantidad.
Esa conclusión confirma la relación denunciada por otros estudios entre la carne y los platos con gran contenido de grasa de la dieta occidental y una mayor incidencia de diversos tipos de cáncer, así como de enfermedades cardíacas y diabetes.
Según los científicos del Centro Oncólogico Fox Chase de Filaldelfia (Pensilvania), la incidencia de cáncer de mama es ahora mayor entre mujeres asiáticas debido a que han comenzado a aumentar su consumo de la dieta "occidental".
En el estudio se analizaron los hábitos de alimentación de unas 3.000 mujeres de Shanghai, la mitad de las cuales sufría cáncer de mama.
Todas explicaron cuáles eran sus platos y alimentos preferidos y se les clasificó en dos grupos.
Uno, partidario de la dieta occidental, consumía carnes rojas, camarones, pescado, caramelos, todo tipo de postres, pan y leche.
El otro, más vegetariano, prefería el "tofu", las verduras, los vegetales, las leguminosas, el pescado y la leche de soja.
Las mujeres post menopáusicas del grupo "occidental" mostraron un 60 por ciento de mayor riesgo de sufrir el tipo más común de cáncer de mama, en comparación con las vegetarianas.
"Notamos un efecto evidente cuando observamos mujeres post menopáusicas excedidas de peso. Parece que existe una interacción entre la dieta carne-azúcar y el sobrepeso", dijo Marilyn Tseng, del Centro Oncólogico Fox Chase y uno de los autores del estudio.
Por otra parte, los científicos no encontraron una vinculación directa, negativa o positiva, entre el cáncer de mama y la dieta caracterizada por el alto consumo de verduras.
Según Lawrence Cheskin, profesor de salud y nutrición en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, esta es una prueba más de que la dieta está vinculada al cáncer.
"Vemos que existe un aumento en el cáncer, según sea lo que comamos y si somos gordos", agregó.



Ahora, la segunda noticia nos dice que si bien las frutas y las verduras, nuestros alimentos primigenios, es un gran preventivo de la terrible enfermedad, su aumento por sí sólo no nos protege de su reaparición:



"No es una mala noticia como uno piensa a primera vista", dijo la coautora del estudio Cheryl Rock, profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego.
"Este es un estudio antiexageraciones", dijo. "Usted no tiene que pasar su día exprimiéndose y en el mercado del granjero (para mantenerse saludable)".
Las mujeres que comieron al menos cinco raciones de frutas y vegetales al día e hicieron ejercicios seis veces por semana redujeron a la mitad la reaparición de cáncer, dijo Rock.
No hubo mejoras notables entre mujeres que cambiaron su dieta en forma más drástica.
Pero las mujeres que comieron significativamente menos que las recomendadas cinco raciones al día tuvieron un 40% de riesgo de reaparición o nuevo cáncer primario, explicó Rock.
El estudio hizo un seguimiento a 3.088 sobrevivientes de cáncer de mama durante entre seis y 11 años para ver si duplicar la recomendada ingesta de frutas y vegetales, reduciendo la grasa e incrementando las fibras, podría prevenir la reaparición.
La mayoría de las mujeres superaban los 50 años y el 75% ya comía un promedio de cinco raciones de frutas y vegetales antes de que comenzara el estudio.
A la mitad de las mujeres les dieron clases de cocina y consejos telefónicos para ayudarles a adoptar una nueva dieta intensiva. Ellas se preocuparon de incrementar la ingesta de frutas y vegetales a un promedio de 12 raciones al día, cortando considerablemente las grasas y aumentando las fibras.
A la otra mitad se les dijo que siguieran las recomendaciones establecidas por el gobierno norteamericano, que podían ser encontradas en la página web
www.mypyramid.gov.
Ambos grupos habían tenido una tasa de reaparición de cáncer de mama de alrededor de 17% y una tasa de mortalidad de 10%.
Esto fue una mejoría considerable sobre la tasa típica de reaparición de 30%, dijo Rock en una entrevista telefónica.
El estudio no prueba que estas dietas intensivas no sean útiles en el largo plazo, agregó Rock.
"Quizás uno tenga que comenzar de este modo a los 15 (años). Quizás ellas ya habían ido demasiado lejos en sus cambios metabólicos internos", se preguntó.
Los autores examinarán más resultados para ver si las mujeres con un particular perfil genético pueden ser ayudadas por una dieta más intensa, dijo Rock.
"Deseamos mantener en mente que este estudio se refiere sólo a sobrevivientes de cáncer", indicó la investigadora.
"Muchos otros estudios bien diseñados y controlados han mostrado claramente que comer más de cinco frutas y vegetales puede un día hacer grandes diferencias en riesgos de enfermedad al bajar la presión sanguínea y reducir los riesgos de ataques y de enfermedades cardiacas".



¿Que tienen en común estas dos noticias?
Que los buenos efectos de los alimentos evolutivos de los humanos no puede aumentarse más allá de los límites determinados por nuestra necesidad natural, mientras que el mal efecto de los alimentos no evolutivos sí aumentan su malignidad según su proporción.
Es decir, nuestros cuerpos están muy bien adaptados para extraer lo bueno de los alimentos naturales aunque su cantidad sea poca, pero no tiene capacidad de rechazar los malos efectos de los alimentos no naturales, y por lo tanto, allí sí importa la cantidad.
Al comer tan sólo 5 raciones de frutas y verduras diariamente, ya existe un gran efecto saludable en el cuerpo, que aprovechará hasta el máximo los componentes aún no completamente conocidos de los vegetales. Un aumento de estos alimentos más allá de lo necesario no nos causará daño, pero será inútil para aumentar sus efectos positivos.
Pero al someter al cuerpo a substancias artificiales o para los cuales no estamos suficientemente evolucionados (dulces y carnes) simplemente no tenemos defensas, y así nuestro cuerpo es víctima tanto por la calidad como por la cantidad de esos tóxicos.

Una última reflexión sobre el estudio del aumento de frutas y verduras y la reaparición del cáncer es que confirma uno de los postulados de la Dieta Evolutiva en el sentido de que para cambiar al "estado de salud" desde una enfermedad no es suficiente simplemente adoptar los alimentos evolutivos, sino cambiar la entera forma de vivir, que incluye el contacto con la Naturaleza y con los planos sutiles de la existencia.

2007-07-19

Frutas y verduras alargan la vida - Estudio



Ranking: 20%
Confirma el papel saludable de las frutas y las verduras sobre nuestro organismo, a la vez que demuestra (una vez más) cómo los alimentos y formas de vida que no están registrados en nuestro patrón genético nos acortan la vida... hasta en un 30%


Se conocía la bondad de su ingesta, pero no se había cuantificado la relación directa que tiene en la prevención de enfermedades mortales, ahora la recomendación de las autoridades sanitarias de comer cinco raciones (unos 500 gramos) de fruta y verdura al día tiene un porqué. Lo demuestra un estudio de investigadores españoles dirigido por Antonio Agudo, del servicio de epidemiología del Institut Català d´Oncologia (ICO). Desde hace años analizan la relación entre dieta y cáncer (y otras enfermedades) y su trabajo constata que los españoles que comen más fruta y verdura tienen una mortalidad hasta un 30% inferior a quienes ingieren menos de estos alimentos.




EL ESTUDIO
Los investigadores analizaron la mortalidad en seis años y medio en 41.358 personas (15.610 hombres y 25.748 mujeres) de 30 a 65 años de Asturias, Guipúzcoa, Navarra, Murcia y Granada. Esta población es el grupo español reclutado en 1992-1996 para el estudio europeo Epic sobre nutrición y cáncer y de la que se conoce qué come y en qué cantidad. Las personas estudiadas consumían de media 224 gramos de verdura y 276 de fruta fresca diarios. Un 25 por ciento de ellos duplicaba estas cifras, y otro 25 por ciento no comía ni la mitad de esa cantidad.



Las conclusiones del informe, que se enmarca en una investigación europea más ambiciosa, muestran que el 25 por ciento que comía mas hortalizas tenía hasta un 30 por ciento menos de mortalidad que el grupo que ingería menos vegetales.



Del estudio se desprende que en las regiones del sur de España se consumen más frutas y verduras que en las del norte, y lo mismo sucede al comparar las personas mayores con los jóvenes. “En cambio la media española de consumo de estos alimentos está por encima de la de países del norte de Europa” , según Agudo."El trabajo midió la mortalidad global, sin especificar las causas, como un indicador de mejor o peor salud", aclara Agudo, "aunque, evidentemente, sabemos que el cáncer y las enfermedades cardiovasculares son las principales causas de muerte en la población adulta española".



El estudio impulsado desde el ICO ha comprobado que entre esas personas ha habido 562 muertes (más de la mitad de ellas provocadas por el cáncer y otras 123 por enfermedades cardiovasculares, entre otras causas), que se analizaron según cada grupo de población (repartidos según la cantidad de frutas y verduras que consumen); y se vio que había menor mortalidad en el grupo que comía más fruta y verdura que en el que menos ingería.



Después de cruzar los resultados en función de la edad, el sexo, los estilos de vida y la alimentación, los investigadores han encontrado una relación directa entre el mayor consumo de vegetales y una menor mortalidad.Así, el estudio vio que la mortalidad se reduce un 21% entre quienes comen más fruta fresca respecto a los que menos; un 28% en quienes comen más hortalizas como la zanahoria y un 23% en los que comen más hortalizas de semilla como tomate o pimiento.



Por nutrientes, la mortalidad se reduce un 26% entre quienes toman más vitamina C, un 32% entre quienes toman más provitamina A y un 35% entre quienes toman más licopeno (un caroteno presente en el tomate, por ejemplo).



PROBABLES CAUSAS DE LA DIFERENCIA
Agudo explicó ayer que se atribuye la reducción de la mortalidad sobre todo a los antioxidantes contenidos en la fruta y verdura y que combaten la oxidación de las células - que causa su mutación, envejecimiento y muerte, lo que afecta a los tejidos-. Esto vale para las vitaminas C y A, pero el estudio apunta que el beneficio del licopeno no sería tanto como antioxidante (que lo es) como por incidir en otros mecanismos metabólicos como producción de insulina o protección ante inflamaciones. Señaló que se reducen las muertes en enfermedades como cáncer, cardiovasculares, respiratorias o diabetes (en la población estudiada, 295 muertes fueron por cáncer, 123 por enfermedad cardiovascular, 66 por accidente y causas similares y 31 por enfermedades respiratorias y digestivas, además de otras causas menores).
"Tomar más de una fruta al día ya reduce un 20% la mortalidad y lo mismo para más de una ración de verdura al día", aseguró Agudo. Agregó que sin ir a los extremos de población que toma más y menos frutas y verduras, ya se observan diferencias de mortalidad al aumentar una ración. Gabriel Capellà, director de investigación del ICO, y Carlos A. González Svatetz, también de este centro y coordinador del estudio Epic en España, señalaron que estos datos aportan solidez a la recomendación de comer de forma más saludable" y prueban la relación entre dieta y salud, que se conoce desde la Grecia antigua. Se quejaron de que en 50 años se han hecho muchos estudios sobre la alimentación, que a veces dan resultados contradictorios o son inconsistentes, lo que confunde a los consumidores.





LOS VEGETALES MAS BENEFICIOSOS Y LOS FACTORES MAS PERJUDICIALES
Agudo insistió en que el beneficio de los alimentos parece que se da si frutas y verduras tienen el mayor peso en la dieta, pero siendo ésta variada. Recordó que estudios con nutrientes aislados (como suplemento de vitaminas) no dieron iguales resultados. Los responsables de la investigación argumentan además que las hortalizas más beneficiosas son aquéllas que tienen semilla. «Los vegetales con semilla, como los tomates o los pepinos; así como los vegetales de raíz, como la zanahoria, tienen un efecto más marcado porque cuentan con potentes antioxidantes», declaró Antonio Agudo, del Servicio de Epidemiología del ICO y director del estudio.



Para ciertos vegetales (tomates y zanahorias, fundamentalmente) y frutas frescas en general, el riesgo se redujo más significativamente cuanto mayor era el nivel de consumo; aunque este patrón no se repitió en el caso de patatas o legumbres. Los especialistas también tuvieron en cuenta otros posibles factores de la dieta o el estilo de vida que podrían haber influido en sus conclusiones; y admiten que es difícil excluir completamente el peso que alguno de estos 'factores residuales' podría haber tenido en los resultados.Los investigadores reclamaron concienciar de la necesidad de una dieta saludable, «de la misma manera que se ha ha hecho con el tabaco», y no eludieron insistir en los beneficios del deporte y la reducción de la obesidad. Sin embargo, recordaron que la dieta no es la solución a todos los problemas médicos. «No puede ser que uno coma muchas naranjas y fume; lo primero que tiene que hacer es dejar de fumar», manifestó Agudo.



CONCLUSIONES Y CONSEJOS
Antonio Agudo, el médico responsable del estudio, asegura que “consumir más de una pieza de fruta diaria y más de un plato de verdura reduce en un 30 por ciento la mortalidad”.El responsable del estudio cree que “si a uno le cuesta llegar a estos mínimos, unos 500 gramos diarios, por lo menos sería recomendable no bajar de un plato de vegetales y una pieza de fruta al día; eso es fundamental” , y añade que estos mínimos se pueden alcanzar incluso comiendo fuera de casa.González explicó que “se recomienda consumir unos 30 gramos diarios de fibras de cereales, principalmente de cereales integrales como el pan integral o los frutos secos”.Otro de los investigadores participantes en el estudio, Carlos González, pidió la realización de “campañas para fomentar una dieta saludable, en un momento en el que se está reduciendo el consumo de la dieta mediterránea tradicional”.



"El mensaje general de esta investigación es que un consumo elevado de frutas y hortalizas, a dosis habituales, está relacionado con un mejor estado de salud", añade el doctor Agudo. "Un efecto que no hemos sido capaces de reproducir artificialmente con suplementos vitamínicos cuando se han llevado a cabo ensayos clínicos con estos productos, sobre todo en EEUU".
Estos resultados, añaden los investigadores, coinciden con otros trabajos epidemiológicos que se han llevado a cabo, por ejemplo, en Grecia y en EEUU, y que han puesto de manifiesto las bondades de frutas y verduras.

2007-06-03

Cancer y Dieta: Estudios Clinicos sobre Alimentacion




Ranking: 20%
Múltiples estudios clínicos confirman lo bien adaptados que seguimos estando a los vegetales que consumimos durante millones de años, y lo dañino que resultan para nosotros - aún ahora - los alimentos que aprendimos a consumir en los últimos centenares de miles de años.
Los procesos evolutivos son procesos que a veces son muy rápidos y otras veces muy lentos.
Nosotros sugerimos que toda la evolución es guiada por una inteligencia propia de la Vida, y que esta evolución no ha terminado ni mucho menos.
Los datos que presentamos parecen indicar que, si bien en el pasado tuvimos un período de consumo de carne, ésa no fue la etapa final a la que estábamos destinados.

Estos estudios clínicos fueron tomados al azar de Google Scholar en relación a dieta y cáncer. Cualquier búsqueda en este sentido dará los mismos resultados: los alimentos beneficiosos para la prevención del cáncer son las frutas y verduras, mientras que los cancerígenos son todos aquellos que consumimos en grandes cantidades desde hará unos 200.000 años y que no estuvieron presentes de esa manera en la historia evolutiva de los pre homínidos, homínidos y del hombre primitivo durante los previos 4.000.000 de años.
A la vez - y esto es lo impresionante - estos mismos alimentos "artificiales" son los que más daño causan a la Naturaleza y más sufrimiento causan a los animales domesticados.

Para facilitar la lectura de las conclusiones, los alimentos relacionados con el cáncer están en rojo, mientras que los alimentos que disminuyen las posibilidades de contraer cáncer están en verde. Los alimentos que probaron ser neutros, en azul.

Vegetales y frutas y riesgo de cáncer de estómago

OBJETIVO: El cáncer de estómago es la segunda causa más común de cáncer en Lituania y en la mayoría de los países del mundo. No obstante, no hay reportes de estudios epidemiológicos de cáncer de estómago en Lituania. Por lo tanto, se llevó a cabo un estudio hospitalario de casos y controles en orden de evaluar las asociaciones entre vegetales y frutas y el riesgo de cáncer de estómago. MATERIALES Y METODOS: Estudio hospitalario de casos y controles incluyendo 379 casos con diagnóstico de cáncer de estómago recientemente diagnosticados histológicamente, y 1137 controles sin cáncer ni enfermedades estomacales. Casos y controles fueron emparejados por género y edad (+/-5 años). Información sobre variable demográficas, historia familiar de cáncer, hábitos de estilo de vida, tales como la dieta, fumar, consumo de alcohol, y actividad física, fueron recolectados con un cuestionario. Conditional logistic regression was used to compute the odds ratio (OR) and their 95% confidence intervals (CI). RESULTADOS: Luego del ajuste para otros items (vegetales, frutas, diferentes tipos de carne, carne procesada y pescados, lácteos y productos con almidón, café, té verde), que fueron relacionados al resultado, fumar, uso de alcohol, historia familiar de cáncer, nivel de educación y residencia, el riesgo de cáncer de estómago fue inversamente asociado con el consumo de vegetales crudos tales como el repollo (OR=0.24; 95% CI=0.10-0.57; > OR=1-3 veces/mes vs. casi nunca). zanahoria (OR=0.42, 95% CI=0.20-0.86; 1-6 veces/semana vs. casi nunca) y ajo (OR=0.59, 95% CI=0.37-0.96; 1-6 veces/semana vs. casi nunca). El efecto protector ha sido observado para el consumo de broccoli (OR=0.52, 95% CI=0.28-0.98; 1-4 veces/semana vs. < or="1-3" style="color: rgb(51, 51, 255);">cítricos y otras frutas. En conclusión, el mayor consumo de vegetales crudos tales como el repollo, zanahorias, ajos, así como el broccoli, pueden disminuir el riesgo de cáncer de estómago, mientras que la ingesta de frutas cítricas no tiene relación con una reducción del riesgo de la enfermedad.

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Dieta y Cáncer de Laringe

Además del tabaco y del alcohol, se ha pensado que la dieta está asociada al riesgo de cáncer de la laringe. De esta manera, analizamos el rol de varios grupos de comida, así como de grasas de aderezo específicos, en un estudio de casos y controles llevado a cabo en el norte de Italia y el cantón suizo de Vaud desde 1992 al 2000. Nuestro estudio incluyó 527 incidentes, casos histológicamente confirmados, y 1.297 controles emparejados por frecuencia, seleccionados entre pacientes admitidos en los mismos hospitales como casos de condiciones no neoplásicas agudas, sin relación con el fumar, consumo de alcohol y modificaciones a largo plazo de la dieta. La dieta usual de los sujetos fueron investigados a través de un cuestionario validado de frecuencia de comidas, incluyendo 78 comidas y bebidas. Odds ratios (OR) y el 95% de con itervalos de confianza (CI) fueron estimados usando modelos de regresión logística múltiple incondicionales. Luego del ajuste para los factores de confusión mayores, una significativa tendencia de aumento de riesgo fue observado para los huevos (OR = 1.7 para el quintil más alto comparado con el más bajo), carne roja (OR = 3.1) carne procesada (OR = 1.7), pescado (OR = 1.6) y azúcares (OR = 1.6). Asociaciones inversas significativas fueron observadas para las legumbres (OR = 0.7), vegetales crudos (OR = 0.2), vegetales cocidos (OR = 0.3), frutas cítricas (OR = 0.6) y otras frutas (OR = 0.5). En relación a las grasas de aderezo, una significativa reducción de riesgo de cáncer se observó para el aceite de oliva (OR = 0.4) y aceites de semillas específicas (OR = 0.6), mientras que aceites de semilla mezclados fueron directamente asociados con el riesgo de cáncer laríngeo(OR = 2.2). Nuestro estudio sugiere que el aumento de vegetales y frutas, la disminución del consumo de carne, y quizás la sustitución de los lípidos para aderezo por aceite de oliva y aceites de semillas específicas pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer laríngeo.

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Vegetales y frutas y cáncer pancreático

El cáncer pancreático es uno de los más devastadores y rápidamente fatales cánceres, y aún se conoce poco acerca de su causa primaria y la prevención de esta enfermedad.

Llevamos a cabo un estudio de casos y controles de población para investigar la asociación entre vegetales y frutas y el cáncer pancreático.

Entre 1995 y 1999, 532 casos y 1,701 controles emparejados por edad y sexo, completaron entrevistas directas usando un cuestionario semicuantitativo de frecuencia de comidas. No se llevaron a cabo entrevistas a apoderados.

Observamos asociaciones inversas entre el consumo de vegetales y frutas específicos y totales y el riesgo de cáncer pancreático.

La razón de posibilidades y el 95% de intervalo de confianza para el mayor versus el menor cuartil del total de ingesta de vegetales fue 0.45 (0.32-0.62), tendencia P < style="font-weight: bold; color: rgb(0, 153, 0);">frutas y jugos de frutas fue 0.72 (0.54-0.98), tendencia P = 0.06.
Razones de posibilidades e intervalos de confianza del 95% para el mayor versus el menor cuartil de vegetales y frutas específicos fueron:
  • 0.63 (0.47-0.83) para los vegetales de hojas oscuras,
  • 0.76 (0.56-1.0) para vegetales crucíferos,
  • 0.59 (0.43-0.81) para vegetales amarillos,
  • 0.56 (0.41-0.76) para zanahorias,
  • 0.51 (0.38-0.70) para porotos,
  • 0.46 (0.33-0.63) para cebollas y ajo, y
  • 0.78 (0.58-1.0) para cítricos, frutas y jugos.
Comparado con menos de cinco porciones por día de vegetales y frutas totales combinadas, el riesgo del cáncer pancreático fue de 0.49 (0.36-0.68) para más de nueve porciones por día. Estos resultados sugieren que el aumento del consumo de vegetales y frutas, ya recomendados para la prevención de muchas otras enfermedades crónicas, puede impartir alguna protección contra el desarrollo de cáncer pancreático.

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Diferencias regionales en cáncer gástrico en Italia

Un estudio de casos y controles fue realizado en áreas de alto y bajo riesgo en áreas de Italia para evaluar las razones de las llamativas variaciones geográficas en mortalidad por cáncer gástrico (CG) dentro del país.
Las entrevistas personales con 1016 casos de CG histológicamente confirmados, y 1159 controles de población de similar edad y sexo, revelaron que los pacientes eran más frecuentemente de clases sociales más bajas, y residentes en áreas rurales, y reportaron más frecuentemente un historial familiar de cáncer gástrico (pero no otros) cáncer. Luego de ajustes para estos efectos, las diferencias de casos y controles fueron hallados para muchas variables dietarias, evaluados a través de preguntas acerca de la frecuencia usual de consumo de 146 items de comidas y bebidas.
Una significativa tendencia de aumento de riesgo de CG fue hallado con el aumento del consumo de sopas tradicionales, carne, pescado salado/frito y una combinación de embutidos y quesos sazonados. El hábito de añadir sal y la preferencia por comidas saladas fueron asociados a un elevado riesgo de CG, mientras que, más frecuentemente, el guardar comidas en el refrigerador, y la disponibilidad de un freezer y el uso de comidas congeladas disminuyeron el riesgo.
La reducción del riesgo de CG fue asociado con el aumento de la ingesta de vegetales crudos, frutas frescas y frutas cítricas. Un menor riesgo también se relacionó con el consumo de especias, aceite de oliva y ajo. Ni el fumar cigarrillos ni el tomar bebidas alcohólicas fueron relacionados significativamente al riesgo de CG. Las diferencias casos-controles tendieron a ser consistentes a través de las áreas geográficas, a pesar de las marcadas variaciones regionales en los niveles de ingesta de ciertas comidas. Las áreas de alto riesgo tendieron a mostrar un alto consumo de comidas asociados al riesgo elevado (sopas tradicionales, embutidos) y menor consumo de comidas asociadas a riesgo reducido (vegetales crudos, frutas cítricas, ajo). Nuestros descubrimientos indican que los factores dietarios contribuyen a la variación regional de ocurrencia del cáncer de estómago en Italia, y ofrece claves para una posterior investigación etiológica y de prevención.

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Vegetales, Frutas, y Nutrientes Relacionados y Riesgo de Cáncer de Mamas: Un Estudio de Casos y Controles en Uruguay

Alvaro Ronco, Eduardo De Stefani, Paolo Boffetta, Hugo Deneo-Pellegrini, Maria Mendilaharsu, Félix Leborgne

Para evaluar si el efecto protector asociado a los vegetales y frutas en cáncer de mamas puede ser explicado por nutrientes y substancias bioactivas presentes en estos alimentos vegetales, llevamos a cabo un estudio de casos y controles en el Uruguay, incluyendo 400 casos y 405 controles. La ingesta de vegetales, frutas, y nutrientes relacionados fue estimado con un cuestionario de frecuencia de alimentos de 64 items. Este cuestionario permitió el cálculo de la ingesta total de energía, y los nutrientes fueron ajustados por caloría por el método de residuales. La razón de posibilidades para las variables del estudio fueron estimados por regresión logística múltiple incondicional. Total de vegetales, total de frutas, fibra dietaria, vitamina C, vitamina E, licopene, folatos, e ingesta total de fitosterol fueron inversamente asociados con riesgo de cáncer de mamas [4to. cuartil de razón de posibilidades para el total de ingesta de vegetales = 0.41, 95% de intervalo de confianza = 0.26-0.65, (tendencia) = 0.004]. La asociación con la ingesta total de vegetales no fue independiente de la ingesta de licopene. Los resultados relacionados con la ingesta de vegetales y nutrientes son consistentes con los efectos antioxidantes y antiestrogénicos. Esto puede ser mediado, entre otros nutrientes, por la fibra dietaria y la ingesta de licopene. El papel de otros fitoquímicos no medidos correlacionados con fibra dietaria e ingesta de licopene, no pueden ser descartados.

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Hábitos de comida y cáncer pancreático: un estudio de casos y controles de la comunidad francófona en Montreal, Canadá

P Ghadirian, J Baillargeon, A Simard and C Perret
Hopital Hotel-Dieu de Montreal, Department of Nutrition, Faculty of Medicine, University of Montreal, Quebec, Canada.

En un estudio de cáncer pancreático y nutrición de casos y controles basado en la población francófona de Montreal (Quebec, Canada), un total de 179 casos y 239 controles emparejados por edad, sexo, y lenguaje (francés) fueron entrevistados entre 1984 y 1988. Datos sobre hábitos de comida, métodos de preparación y preservación de comidas, e información relacionada, fueron obtenidos a través de un cuestionario.

El estudio halló un aumento del riesgo de cáncer pancreático asociado a un alto consumo de sal [riesgo relativo (RR) = 4.28; 95% (CI) = 2.20-8.36], carne ahumada (RR = 4.68; CI = 2.05-10.69), comida deshidratada (RR = 3.10; 95% CI = 1.55-6.22), comida frita (RR= 3.84; 95% CI = 1.74-8.48), y azúcar refinada (RR = 2.81; 95% CI = 0.94-8.45).

Una asociación inversa fue encontrada con el consumo de comidas sin conservantes ni aditivos (RR = 0.08; 95% CI = 0.01-0.59), comidas crudas (RR = 0.28; #95% CI = 0.01-0.59), y comida preparada con presto o cocinados a presión (RR = 0.35% 95% CI = 0.15-0.81), electricidad (RR = 0.30; 95% CI = 0.90), o horno microondas(RR = 0.56; 95% CI = 0.34-0.92).

Cocinar con leña fue asociado con un significativo aumento del riesgo de cáncer pancreático (RR = 4.63; 95% CI = 1.15-16.52). Los resultados de este estudio sugieren que los hábitos pueden jugar un importante papel en la etiología del cáncer de páncreas entre los canadienses franceses en Montreal, mientras otros hábitos de comidas pueden reducir el riesgo de esta enfermedad.

Fuente del artículo

Vegetales Crudos versus Cocidos y Riesgo de Cáncer

Lilli B. Link1 y John D. Potter2

1 Cancer Epidemiology, Mailman School of Public Health, Columbia University, New York, New York and 2 Public Health Sciences Division, Fred Hutchinson Cancer Research Center, Seattle, Washington

Requests for reprints: Lilli B. Link, Cancer Epidemiology, Mailman School of Public Health, Columbia University, 600 West 168th Street, Box 43, New York, NY 10032. Phone: 212-305-9114; Fax: 212-305-9413. E-mail: lbl10{at}columbia.edu

Esta revisión de la literatura médica desde 1994 al 2003 resume la relación entre los vegetales crudos y cocidos y el riesgo de cáncer y examina si pueden afectar el riesgo de cáncer distintamente. Veintiocho estudios examinaron la relación entre vegetales crudos y cocidos y el riesgo de varios cánceres. Veintiún estudios evaluaron vegetales crudos, pero no cocidos, y el riesgo de cáncer. La mayoría de éstos evaluaron el riesgo de cáncer oral, faríngeo, laríngeo, esofágico, pulmonar, gástrico, y colorectal. La mayoría mostró que los vegetales, crudos o cocidos, están inversamente relacionados con estos cánceres. Sin embargo, resultados más consistentes fueron hallados para los cánceres orales, faríngeos, laríngeos, esofágicos, y gástricos. Nueve de los 11 estudios de vegetales crudos y cocidos mostraron una significativa relación inversa de estos cánceres con los vegetales crudos, pero sólo 4 con los vegetales cocidos. Los pocos estudios de cáncer de mamas, pulmonar, y colorectal también sugirieron una relación inversa tanto con los vegetales crudos y cocidos, pero estos resultados fueron menos consistentes. En los dos estudios de cáncer de próstata, no hubo asociación entre vegetales crudos y cocidos. Uno de cada dos estudios de cáncer de vejiga hallaron una relación inversa con vegetales cocinados, pero no crudos. Los posibles mecanismos por los cuales la cocina afecta la relación entre vegetales y riesgo de cáncer incluyen cambios en la disponibilidad de algunos nutrientes, destrucción de enzimas digestivas, y alteración de la estructura y digestibilidad de la comida. Tanto el consumo de vegetales crudos como cocidos están inversamente relacionados con los cánceres epiteliales, particularmente aquellos del tracto gastrointestinal superior, y posiblemente cáncer de mamas; sin embargo, esta relación puede ser más fuerte para los vegetales crudos que para los vegetales cocidos

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2007-01-11

Carne roja y cancer de mamas: estudio




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Confirma lo antinatural que sigue siendo la carne para el cuerpo humano, luego de cientos de miles de años de ser consumida por nuestros antepasados. Este artículo trata, sobre todo, de las hormonas que se administran a las vacas y que terminan su ciclo causándonos problemas tan serios como el cáncer. Los abogados de las carnes rojas pueden pensar: "ah, ¿eso es todo? se eliminan esas hormonas y listo". Olvídense de eso; las hormonas sólo son la cereza del postre. Para confirmarlo, lean atentamente el último párrafo de este artículo (en negrita).

Por Michael Conlon

Las mujeres que comen mas carnes rojas pueden tener un riesgo más alto de ciertos tipos de cáncer de mamas, quizás debido a los residuos hormonales en la carne del ganado, y otros factores, de acuerdo a un estudio publicado el lunes.

Datos de un estudio de varios años, involucrando las historias clínicas de mas de 90.000 enfermeras de USA demostró que "en esta población relativamente joven, de mujeres premenopáusicas, la ingesta de carnes rojas está asociada a un riesgo más alto de cáncer mamario receptor positivo de hormonas," dijo el estudio de Brigham and Women's Hospital and Harvard Medical School, Boston.

Los tumores receptor-positivos son aquellos que contienen ciertas proteínas a los cuales las hormonas, en este caso estrógeno y progesterona, se unen, ayudándoles a crecer. Esta clase de tumores han estado aumentando en los Estados Unidos, especialmente entre mujeres de mediana edad.

"Dado que la mayoría de los factores de riesgo para el cáncer de mamas no son fácilmente modificables, estos descubrimientos tienen potenciales implicaciones para la salud pública en la prevención del cáncer de mamas, y deben ser mejor evaluadas," concluye el reporte publicado en los Archivos de Medicina Interna.

Los investigadores dicen que han descubierto que las mujeres que comen más de una y media porción de carne roja por día casi duplican el riesgo del cáncer de mamas de hormonas receptoras positivas, comparadas con aquellas que comen tres o menos porciones por semana.

El estudio comenzó en 1989, cuando las mujeres fueron estudiadas sobre su forma de comer y otros hábitos. Aquellas que estaban en el estudio de las carnes rojas fueron seguidas desde 1991 hasta el 2003. Solamente las mujeres que no habían tenido menopausia y estaban sin cáncer fueron incluidas en los análisis.

Hay compuestos que se saben que causan cáncer en las carnes rojas cocidas o procesadas, que aumentan los tumores de mamas en los animales de laboratorio, y de los que se sospecha que causan cáncer de mamas en los humanos, dice el reporte.

En adición, "los tratamientos hormonales para el aumento del crecimiento del ganado para carne, que está prohibido en los países europeos pero no en los Estados Unidos, son objeto de preocupación," dice el reporte.

"Aunque los efectos sobre la salud a largo plazo de los residuos hormonales en la carne no han sido investigados, teóricamente pueden afectar preferentemente a los tumores receptores positivos de hormonas, " añade.

Otros factores potenciales involucrados con la carne roja incluyen la grasa animal en general, y una forma de hierro en la carne que se ha demostrado que juega un rol en el desarrollo de tales tumores.



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